El nuevo disco de Carlos Coronado, Melodías del retiro, se inscribe, en el ámbito estrictamente musical, como una continuación natural de su primer trabajo, Flamenco Mediterráneo. En algunas piezas, Carlos Coronado profundiza en la experimentación con los palos flamencos, consolidando una línea de investigación que ya estaba presente. Sin embargo, el disco también representa un punto de inflexión: la voluntad consciente de romper con esta dirección para mostrar una faceta más contemplativa, íntima y pausada.
Esta nueva vertiente se acentúa con la incorporación de un cuarteto de cuerda, un elemento clave que aporta color, amplitud y una nueva profundidad expresiva al discurso musical. Para Coronado, escribir para otros instrumentos ha sido un reto tan exigente como estimulante y, al mismo tiempo, una revelación: comprobar que la esencia de las obras se mantiene intacta incluso cuando la guitarra desaparece reafirma la solidez del lenguaje compositivo del autor.
«Melodías del retiro» condensa un amplio abanico de emociones, ideas y vivencias. Está presente la vertiente amorosa, a menudo desde su cara más amarga, la melancolía y el desamor, pero siempre con una rendija de luz. También aparece con fuerza el Empordà iniciático, como desarrollo natural de la línea abierta en piezas como «Font Martina» del primer disco. En el fondo, Carlos Coronado compone aquí una verdadera banda sonora de su momento vital: así suenan en su mente los paseos solitarios, los colores intensos de un atardecer, el paso del tiempo.
Empordanés hasta la médula, pero con un mundo emocional profundamente pasional y andaluz, el disco musicaliza esta simbiosis entre el escepticismo empordanés y el dramatismo andaluz, entre la contención y la expresión intensa.
Se dice que uno solo es plenamente uno mismo cuando está solo. Este es un disco solitario: hay mucha gente, sí, pero en forma de recuerdos. El resto es el paisaje, que habla a través de la memoria familiar. No es, en ningún caso, un disco melancólico; puede ser dramático en algunos momentos, pero siempre con un trasfondo luminoso y vital.
Es un canto a las ganas de vivir cueste lo que cueste, a la fuerza de la esperanza, de la fe y, sobre todo, a la búsqueda de la serenidad como esencia de la libertad.
La última pieza del disco es un homenaje al Maestro Toti Soler, figura fundamental de la guitarra y referente indispensable en el universo musical del autor.
Como epílogo, el poeta Ignasi Roqué ha escrito un poema inspirado en el disco, que acompaña y amplifica su espíritu:
Mirall de resguard,
recés de tempesta,
posta de sol.
Fugida de casa,
porta de gebre,
gotes de foc.
Nit de plata,
calma de vent,
lluna de lluny.
Instant de mirada,
amor de veritat,
dolor d’esperit.
Gir de soledat,
record de família,
lament d’infantesa.
Rosa de pedra,
germà de vidre,
nocturn de passat.
Aplom de vida,
passeig de llibre,
foguera d’amistat.
Silenci de cor,
notes d’ànima,
llum de matí.
Abric de música,
far d’eternitat,
guitarra del destí.
Mirall de resguard,
recés de tempesta,
melodies del retir.
Foto: Ignasi Roqué





