Con el agitamiento clásico de las Navidades vino a la cartelera de los cines Song Sung Blue, una película dirigida por Craig Brewer y con el protagonismo de Hugh Jackman y Kate Hudson y la participación de otros personajes secundarios como Michael Imperioli, Ella Anderson, Mustafa Shakir, Jim Belushi, King Princess, Fisher Stevens. Un reparto coral que bien vale un análisis.
La película narra las peripecias y periodo de enamoramiento del matrimonio Mike y Claire Sardina, a su vez Lightning & Thunder que se ocuparon, después de algunos devaneos y trabajos de todo tipo, de un destacado tributo a Neil Diamond, una de las figuras de la música popular de USA. La película está basada en un documental publicado en el año 2008, realizado Greg Kohs.
El matrimonio Sardina se busca la vida y va parcheando con actuaciones y hay que señalar que desde el punto de vista actoral uno de los aciertos del film es el reparto. Tanto Jackman como especialmente Hudson reencarnan de manera fiel a los personajes, hasta el punto de que la película te imbuye e las peripecias de los protagonistas, de los personajes. Jackman luce con una rara melena para su manera habitual y hay que decir que le da el aire tan noventero del siglo pasado, cuestión importante para darle muestra de verosimilitud. Una época sin smartphones sin ia y sin trampa ni cartón por lo tanto. La pareja imprime su carisma para obtener un magnífico resultado.
Las versiones de las canciones de Neil Diamond han sido grabadas por la pareja protagonista y hay que decir que con un resultado verdaderamente excelente y destacado. No se trata de un musical, pero algunos de los momentos de excelencia tienen que ver con los episodios musicales que brillan perfectamente. También se queda bien patente la obsesión que tiene el personaje por varios factores: por ejemplo por cuadrar bien las canciones de Neil Diamond, por conocer detalles de su vida y por tratar su importante discografía de manera justa y no centrarse sólo en la canción más reseñable, Sweet Caroline.
Para Diamond Sweet Caroline es probablemente una condena. El autor que sigue vivo y enfermo de Parkinson a los 84 años de edad fue el responsable de canciones que no solo triunfaron en su época sino que lo hicieron con lecturas posteriores y se colaban como el agua en las rendijas de las listas de éxito. ¿Quién no recuerda por ejemplo Girl, You’ll be a woman soon a la que la película Pulp Fiction le dio una segunda vida? (que además no logramos escuchar en esta película) o Im a Believer, o incluso aquella Red Red Wine (ambas también llenaron las pistas tiempo más tarde). Pero más allá de este puñado de canciones hay temas como Porcupine Pie, Cherry Cherry, Play me, Canta Libre, Soolaimon que son verdaderas gemas dentro de la música americana del momento. En concreto el magnífico directo de 1972 “Hot August Night”, grabado en 24 de agosto de ese mismo año en The Greek Theatre de Los Angeles es una escucha obligada y muy recomendable al respecto.
En resumidas cuentas, la película es en sí misma un espectacular tributo a Neil Diamond el artista de una generación y que poco a poco fue quedando en el olvido o incluso en la desidia por nuevas hordas de rockeros que necesitaban otras respuestas a sus preguntas vitales. Pero si sólo la película hubiera servido para volver por los pasos de esta sociedad olvidadiza para reivindicar a Diamond, el resultado ya hubiera merecido la pena.
Por su parte, la película cumple y bien aunque no todo es oro. Es entretenida y cuando parece un poco monótona agita el tarro de las esencias del drama y ocurre algún que otro desastre como la vida misma le da el toque de vinagre a la maravillosa ensalada. Vestuario, luz, sonido, capacidad actoral, por supuesto banda sonora, está a la disposición de una historia que por desgracia está un poco teledirigida y es previsible pero qué se le va a hacer aún teniendo en cuenta que se basa en unos acontecimientos reales.
Aún así, nos ha entretenido Song Sung Blue (el título también es una magnífica canción de Diamond) que teje por ejemplo un actor como Hugh Jackman al que se le notan más cómodo fuera de las garras del lobezno que solía ser.
Foto: promocional
Texto: Héctor Martín, Canción a quemarropa.





