El frío propio de febrero en La Laguna cortaba como una navaja albaceteña el cuerpo de la concurrencia que llegaba precipitada al reconocido trayecto semisubterráneo en donde se encuentra el Aguere. En esta ocasión flotaba paralelamente en el ambiente ese calor que dan las chupas y las camisetas negras y no había duda ninguna: era el turno de uno de las bandas señeras del heavy metal y del trash nacional: Angelus Apatrida, organizado por Planet Caravan. La velada superó nuestras ya de por sí elevadas espectativas.
Angelus Apátrida se presentaba de manera puntual, sin telonero y aproximadamente a la hora establecida de las 22:00 horas, en el escenario anteriormente señalado y diáfano -sin butacas tampoco en la platea como debe de ser- con su formación habitual con Guillermo Izquierdo a la guitarra y a la voz, David G. Álvarez, guitarra y coros, José J. Izquierdo, al bajo y coros, Víctor Valera, a la batería. Todo estaba dispuesto, en consecuencia, para una serie de canciones que resultó ser el resultado exquisito de toda una carrera de por lo menos 25 años de ediciones. El público abarrotaba la estancia registrando un histórico sold out que no recordaba ni el más viejo del lugar para un show de este estilo.
Con este panorama y dentro del recinto, el tan famoso y húmedo frío lagunero ya era un vago recuerdo en la mente del respetable cuando las cosas empezaron a sonar desde el comienzo bien. Honestamente y brutalmente bien. Sin orquestaciones innecesarias, sin medios tiempos ni baladas, sin pregrabados innecesarios y siendo justo con lo que se esperaba: una buena ensalada de trash metal que bebe de fuentes bien conocidas: bandas como Megadeth o Antrhax que hubieran firmado sin ningún tipo de problema lo propuesto por los de la doble A.
Uno de los fuertes de esta banda de Albacete (no lo olvidemos) es lo bien currado que tiene el armazón. No hace falta haber cruzado el tiempo musicalmente hablando con 25 años en la carretera -como mínimo- para planchar de manera heroica un set list musical pero ¡ayuda! Y tanto que ayuda. Además me atrevería a decir que éstos son de los que se dejan el cuerpo ensayando y el cuerpo a la antigua usanza: ¡la sangre en las cuerdas de guitarra y las cuerdas vocales en el cuarto de ensayo! Mención honorífica merece Guillermo Izquierdo como vocalista. Un inglés más que aceptable y una formulación que digamos que rehuye de lo gutural tan al estilo death y que abraza la vocalización técnica de otros monstruos del trash/speed tan practicado en los 80 del siglo pasado. En ese sentido se separa el trash del death y otros estilos. Esto no es Cannibal Corpse, esto es Angelus Apátrida.

Guillermo Izquierdo (guitarra y voz) siempre comunicativo, risueño y simpático con el público
Otro factor importante y a destacar es que AA se presentan sin ningún tipo de complejo: son trash metal. No se tienen que estar edulcorando ni camuflando en otras etiquetas. Puestos a elegir una, están felices con ser lo que son. Otros hubieran elegido otra vía más “easy”, algo más soft.
Con conciertos como el de ayer, uno entiende porque son tan solicitados. Y no estoy refiriéndome a cierto programa de la televisión pública que tiene audiencias destacadas sino más bien a la querencia de los festivales de verano para contar con su prestancia y nivel. El set list es bueno y además, casi tan importante, lo bordan.
Durante el concierto, que se separó en dos partes, se organizaron una serie de bailes tribales y muy ad hoc, comúnmente llamados pogos en el que los asistentes empiezan a hacer ruedas corriendo para disfrutar y animarse entre todos. Como corresponde en una cita de estas características no hubo ningún tipo de conflicto y los asistentes blandieron la reconocida cordialidad rockera para que hubiera buen rollo y sin problemas reseñables. El juego estaba muy claro: si querías participar en esa macumba organizada sobre la marcha, es decir, cuasi improvisada pero esperable, eras bienvenido. Si no, retírate.
En una ocasión, una persona del público se coló en el escenario y no fue plato de buen gusto. De hecho, no volvió a suceder.
A propósito, con respecto a la separación del show sonó la versión de That’s Life de Frank Sinatra y al final del concierto nos dejaron con You gota fight for your right (to party) de Beastie Boys. Y en medio, arte: canciones como Snob, Cold, Indoctrinate o We stand alone sonaban redondas y afiladas cual hacha.

David G. Álvarez no perdía ninguna oportunidad para bromear con el público
Mención especial merece una de nuestras favoritas: Sharpen the guillotine que es un tema directo y efectivo. Como si la hoja de la misma Madame guillotina bajase con toda su fiereza a cuello desnudo. En ese tema, especialmente, no dejaron nada en el tarro. La banda se volvía a vaciar de manera fiel y honesta. Honesta, ese es el calificativo general para la banda.
Por su parte, el vocalista y guitarrista Guillermo Izquierdo mantenía breves charlas con el público para presentar algún tema o para hablar de algunos de los discos de la banda. Se presentó como una persona humilde y seguro de lo que hacía. Casi al final del concierto dejó caer que ojalá volviesen a tocar en Canarias y lo hizo con tal y extraña seguridad que nos dio la impresión de que algo se cocinaba para que ello fuera algo posible. ¿Quién sabe? ¿Algún Festival? ¿Quizás en Gran Canaria? Ya lo dirá el calendario rockero de 2026 que con respecto a Canarias AA estaban inaugurando de manera lujosamente técnica.
Dentro de su discurso daba las gracias al respetable por apoyar de manera decidida al «heavy metal y al trash metal» no comercial y subterráneo.
Trash attack y You are next (single ya con solera) fueron la dulce cereza final del pastel.

Cuernos al aire del público enfervorecido, ¡habrá más ocasión!
Antes de finalizar la crítica presente me gustaría hacer una reflexión: qué carente ha estado la isla de eventos de esta magnitud y de este volumen (también desde el punto de vista del sonido). A Tenerife en concreto le ha faltado eventos llenos de público que enaltecieran a grandes bandas del género. Quizás nuestra lejanía, quizás la poca movilización, quizás el precio de los boletos ¡no sabemos el factor x! Pero lo que es cierto es que en breve vienen bandas no iguales pero colindantes en género como por ejemplo Saurom y Saratoga y sería un placer que la rockerada siguiese dándose cita en conciertos de esta calidad para que haya por fin un ansiado circuito de conciertos especializados y que beneficiaría al conjunto de la sociedad.
También sabemos que en Gran Canaria se cocina un cartelazo con el Poseidon Rock Fest ¿Será que en el “eterno paraíso” algo está cambiando? Que no sea por no creer ¡Recemos el ángelus!
Fotos: Canción a quemarropa
Texto: Héctor Martín (Canción a quemarropa).





