Xerach lanza el próximo 20 de febrero su nuevo single, Pobre Diabla, una reinterpretación del clásico tema de reguetón que popularizó Don Omar y que marcó a toda una generación. Lejos de la nostalgia, la cantante lleva el clásico a su propio universo sonoro y emocional, transformándolo en una pieza de pop electrónico y música urbana.
Para Xerach, la elección del tema no es casual: “Es una de las canciones favoritas de mi vida. Está muy ligada a mi adolescencia, a una etapa en la que estudiaba percusión y, cuando salía, lo que más me apetecía escuchar era reguetón antiguo. Lo vivía casi como algo secreto, pero se me quedó asociado a la fiesta, a la alegría y a un lugar emocional al que sigo volviendo”. La artista conecta esa memoria personal con el imaginario generacional que atraviesa su proyecto, centrado en la fragilidad de los vínculos y la soledad emocional en la sociedad actual. Más que llevar la canción a un terreno íntimo, Xerach la ha llevado a un terreno propio: “Le canto a esa pobre diabla desde otra pobre diabla, desde un lugar de identificación. Ese desplazamiento forma parte también del enfoque LGTB desde el que construyo mi proyecto”. Su objetivo era claro: resignificar un himno colectivo desde su identidad, su sensibilidad y su lenguaje musical.
Musicalmente, la producción se ha construido íntegramente con sintetizadores, capa a capa, y con un trabajo vocal coral que busca una experiencia compartida. Hay guiños al original, como la guitarra inicial, convertida aquí en una línea de bajo sintetizado, pero la canción crece progresivamente hasta estallar en un dembow final que apela a la euforia y a la liberación. “Mi música parte de transformar emociones difíciles en disfrute y catarsis colectiva. Esa tensión entre una letra dura y el placer que produce la música me interesa mucho”, explica la cantante canaria. El proceso creativo fue especialmente personal. Durante las últimas Navidades, la artista se encerró durante tres semanas en el sótano de sus padres, en Gran Canaria, creando cada sonido desde cero como una forma de diálogo honesto con el original. “No quería usar librerías ni sonidos prefabricados. Necesitaba atravesar la canción de verdad para poder hacerla mía”.
El universo visual mantiene esa misma coherencia. El videoclip, realizado por Parásito Films, está grabado en una azotea, un espacio libre pero también solitario, juega con diferentes velocidades de imagen como metáfora del tiempo: una canción de hace más de quince años conviviendo con el presente. El cuerpo, el baile y el movimiento aparecen como formas de resistencia frente a la soledad emocional de una generación.
La relación de Canarias con el reguetón también atraviesa el proyecto. Xerach recuerda el impacto de Don Omar en su adolescencia y reconoce la influencia rítmica del género en su trabajo: “Vengo de la batería y el reguetón tiene una potencia rítmica que me fascina. Aunque no lo busques, esos sonidos se te quedan y acaban filtrándose en tu manera de componer”. La artista es consciente de que reinterpretar un clásico puede generar debate, especialmente en un contexto en el que su proyecto ya ha recibido críticas y ataques en redes. Sin embargo, lo tiene claro: “El hate no marca mi forma de crear. Este proyecto nace desde el disfrute y desde el amor por el arte. Hice esta versión porque me apetecía, y eso es lo importante”. Más allá de la revisión musical, Xerach también subraya el valor simbólico del tema. Aunque se han producido avances en la representación femenina dentro del reguetón, considera que persiste un juicio misógino hacia las mujeres que protagonizan determinadas historias, por lo que reivindica el papel de la cultura para cuestionar y ampliar los relatos.
Este single ocupa un lugar especial dentro de su trayectoria: es la primera vez que publica una versión de otro artista y, al mismo tiempo, una puerta de entrada a su universo sonoro. “El reguetón antiguo es para mí un refugio emocional. Y creo que esta canción puede ayudar a que mi música llegue a públicos distintos y generar nuevos puntos de encuentro”. Si alguien escucha su versión sin conocer la original, Xerach lo tiene claro: “Me gustaría que sintiera la misma adrenalina que siento yo, y esa sensación de atemporalidad que tienen las cosas que te hacen feliz y sobreviven al paso del tiempo”.
El single estará disponible en plataformas a partir del próximo viernes, 20 de febrero, acompañado de un videoclip dirigido por Camila Cortondo y Macarena Castro (Parásito Films), con coreografía e interpretación de Rocío Barriga y Claudia Bosch.





