El museo TEA Tenerife Espacio de las Artes clausura esta semana El vértigo de las imágenes, la exposición eje de la decimoctava edición de la Bienal Internacional de Fotografía Fotonoviembre. Desde su inauguración el pasado mes de noviembre, la exposición ha recibido la visita de 29.032 personas, un respaldo que confirma el interés del público por el debate planteado en torno a la complejidad de la imagen contemporánea y su circulación masiva en la era de la inteligencia artificial. La muestra, comisariada por Marta Dahó Masdemont, se puede visitar de manera gratuita hasta este domingo (día 22), de 10:00 a 20:00 horas.
A través del trabajo de más de una treintena de artistas —como Laia Serra Cribillers, Teresa Arozena, Erik Estany Tigerström, Bleda y Rosa, Paul Graham, Man Ray, Joana Moll, Silvia Navarro Martín, Mabel Palacín, Joel Peláez Amador, Pérez y Requena, Aleix Plademunt, Lúcia Prancha o Xavier Ribas—, la exposición invita a cuestionar el tipo de conocimiento que se produce en la actualidad a través de lo visual. La propuesta curatorial de Marta Dahó Masdemont invita a explorar cómo las imágenes configuran lo visible y lo pensable, reconociendo su fuerza para desestabilizar lo que se presenta como natural o inevitable.
Según explica la comisaria en el texto de esta muestra “atender al vértigo de las imágenes, como propone esta exposición, no pasa por trazar una suerte de recorrido temático. Por el contrario, los proyectos que la articulan activan otras maneras de mirar, de imaginar y de estar con las imágenes, para, desde ahí, revisar críticamente la experiencia que conforma nuestra relación con ellas, sin obviar las complejidades que pautan su condición en la actualidad”. En este sentido, añade que “la propuesta curatorial responde al desafío de seguir pensando en la fotografía y lo fotográfico, aunque sin la limitación que supondría circunscribirse a una modalidad específica o centrarse exclusivamente en su dimensión técnica más reciente”.
“Partiendo del carácter vinculante que caracteriza a las imágenes, y al hilo de las argumentaciones desarrolladas por la filósofa Andrea Soto Calderón, la exposición se organiza en torno a un conjunto de trabajos que, desde distintos enfoques y zonas de interés, contribuyen a desplazar la noción de imagen de una dimensión objetual a otra experiencial y performativa. Como apunta Soto Calderón, no vemos las imágenes como vemos los objetos, sino a través de ellas. No obstante, la importancia capital de este desvío no ha sido todavía suficientemente destacada”, agrega.
“En este marco, el vértigo que da título a la exposición no remite únicamente a una sensación subjetiva, sino a una condición estructural: la de una cultura visual sometida a velocidades insostenibles, a una producción de imágenes pensada para máquinas antes que para cuerpos, cuya implantación exponencial y creciente sofisticación está mermando la agencia que pueda ejercerse respecto de su uso. A su vez, afrontar ese vértigo conlleva tomar posición; no solo ante su declive, sino también en su contingencia”, concluye Marta Dahó Masdemont.





