El director Baz Luhrmann vuelve a la carga y a la cartelera -lo que a veces es más importante- con EPiC: Elvis Presley in Concert. Después de su particular y ya reseñado biopic del Rey del Rock, Luhrmann nos deja ahora con una cantidad importante de metraje original encontrado de ensayos y de conciertos del genio del Rock and Roll. Se dice que Luhrmann trabajó en este proyecto 10 años seguidos.
Visitar este documental es como acudir a un museo del rock and roll donde permanece el recuerdo de Elvis Aaron Presley, fallecido, no lo olvidemos a los 42 años el 16 de agosto de 1977. De repente lo ves llegando a un ensayo, de repente lo ves hablando en escenas de una rueda de prensa y vas entendiendo la virtud tan enorme que tenía y lo dificultoso que era acoplar las bandas tan grandes que aunaba. El documental también nos deja ese regusto que tiene la película, volviendo a incidir en que Elvis se pasó buena parte de su trayectoria final, básicamente del 1967 al 1977 encerrando su cuerpo y su creatividad en una «magnífica» cárcel de oro en Las Vegas, Nevada.
Con un acertado metraje de 96 minutos, justo para ser poco empalagoso para el neófito y dejarle con ganas de más, el documental aborda sus problemas, sus ganas de volar y sentir en libertad. Es imposible que no nos sentamos verdaderamente asfixiados por un personaje que solicita aunque fuera veladamente -bajo presión- hacer tours por diferentes ciudades del mundo. Yo diría que lo hace vehementemente. Llega a clamar que solo salió del país en su periodo de dos años del servicio militar y sus lamentos caen en saco roto como si fuera un llanto en el desierto.
Por otra parte ¡y qué parte! Está la música. Todos los clásicos van cayendo poco a poco, brillando con arreglos verdaderamente deliciosos. Desde Cant’ help falling in love, Houng dog, Polk Salad Annie, Burning love (¡momentazo!), Always on my mind, In the Ghetto, la estrella Suspicious Minds o por ejemplo la joyita mezclada de Little Sister y la beateliana Get Back. Además de los números que hicieron famoso al Rey, Elvis reconoce las influencias de finales de los años 60 y lo hace suyo. El resto es una mezcla increíble de blues, rhymn and blues y gospel, mucho gospel. Después de todo, él mismo declara que de ahí viene toda su música, de un tugurio de Memphis, de la guitarra que le regalaron sus padres como turning point vital, como ejemplo de vida hasta su fallecimiento.
El Coronel Tom Parker recluyó a Elvis para asegurarse un sustento que a buen seguro se hubiera multiplicado de haber hecho tour como hicieron todas las grandes bandas y las estrellas. No sólo coetáneas sino en los 70/80 y décadas sucesivas. El contrato con Las Vegas fue un lujo, pero a Elvis le segaron la libertad y se refugió en las drogas. Esto no es un secreto para nadie.
En ese comienzo de reclusión forzada la calidad del vocalista está en su periodo óptimo. Podría pensarse que al inicio de su carrera tenía una soltura propia del principiante y que poco a poco se fue conociendo a sí mismo. Ahí Elvis ya se sabía gestionar. Además, Elvis muestra el animal escénico que fue. Presley llenaba el escenario con su propia presencia, más allá de su propio caudal musical. Sus particulares gafas grandes y en ocasiones moradas y sus abundantes ropajes que desafiaban a cualquier lógica, forjaron un sello verdaderamente ineludible en la Historia de la Música. Cualquier otro músico puede imitar con mucha suerte y ensayo su forma pero nadie puede renovar ese sello artístico que lo hizo tan único, tan irreproducible si se me permite. Es como cuando suena en el karaoke de mi propio barrio “Cant help falling in love… with you…” Es pero no es, por bueno que sea el vocalista. En el mejor de los casos es un tributo, aunque la canción sea nueva.
Desde el punto de vista técnico además, Baz Luhrmann huye un tanto del picado ritmo videoclipero del que hace gala habitual en sus películas. No sólo en el biopic de Elvis sino en otras como Moulin Rouge y eso porque no se podía perder casi nada de este metraje alucinante del genio del Rock. De repente, la edición es pausada y da tiempo para relamerse y degustar las sensaciones del protagonista. Único protagonista.
Como reflexión final me hago y lo comparto ¿A dónde hubiera llegado este lujoso y carismático vocalista de no ser por su encierro involuntario y propiciado por su Manager? ¿Qué nos hubiera propinado a sus 50, 60 y 70 años si hubiera llegado a una media de edad normal? Nunca lo sabremos pero a juzgar del nivel que se hondea en esta bandera hubiéramos tenido una excelencia verdaderamente lujosa. Desgraciadamente se cruzó en su camino un cóctel mortal: los barbitúricos, probablemente mezclados con alcohol y en la ficha policial un lacónico y preso corazón agrandado, cardiomegalia.
No obstante, una parte del legado queda para todos aquí. ¡Qué placer verlo en pantalla grande! Lejos de esta crítica de entrar en el manido debate sobre la importancia o no seminal de Elvis A. Presley sobre el nacimiento del rock and Roll o si fueron galgos o podencos. La calidad está ahí y en ese orden nos expresamos.
1. Can’t Help Falling In Love (EPiC Intro)
2. Also Sprach Zarathustra / An American Trilogy (EPiC Version)
3. That’s All Right (EPiC Version)
4. Tiger Man (EPiC Version)
5. Wearin’ That Night Life Look
6. Hound Dog (EPiC Version)
7. Polk Salad Annie (EPiC Version)
8. You’ve Lost That Loving Feeling (EPiC Version)
9. Little Sister / Get Back (EPiC Version)
10. Burning Love (EPiC Version)
11. Never Been To Spain (EPiC Version)
12. Love Me (Jamieson Shaw Remix)
13. I Can’t Stop Loving You (EPiC Version)
14. Are You Lonesome Tonight (EPiC Version)
15. Always On My Mind (EPiC Version)
16. How Great Thou Art (EPiC Version)
17. Oh Happy Day (EPiC Version)
18. Big Hunk O’ Love (EPiC Version)
19. In The Ghetto (Jamieson Shaw Remix)
20. Walk A Mile In My Shoes (EPiC Version)
21. Suspicious Minds (EPiC Version)
22. Bring The Curtain Down (EPiC Outro)
23. Can’t Help Falling In Love (EPiC Version)
24. American David (EPiC Version)
25. A Change Of Reality (Do You Miss Me?)
26. Don’t Fly Away (PNAU Remix)
Foto: promocional





