El panorama instrumental de las islas cuenta con una rara avis en su ecosistema. El músico y productor tinerfeño de 20 años, Bentor Graffigna, consolida bajo su proyecto Bent24 un catálogo de profunda narrativa conceptual operado íntegramente desde su estudio y gestionado a través de su propio sello independiente, Bent24 Records.
El viaje de Bent24 está diseñado para contar historias prescindiendo de la lírica tradicional, apostando por una evolución constante en su diseño sonoro. Sus orígenes exploran la vanguardia con su primer trabajo, Ocaso Profundo, un álbum experimental basado en el uso de voces manipuladas para actuar como frecuencias instrumentales tejiendo atmósferas junto a la guitarra.
A esta exploración inicial le siguió el EP original de Noche Profunda, una obra conceptual que narra musicalmente el inexorable avance de la noche hasta el despuntar del día siguiente. Dentro de este viaje inmersivo, el artista introduce un sutil guiño a la tradición en su tercer track, La hora de las brujas (evocando la tradicional medianoche). Posteriormente, el proyecto transitó hacia la meditación con Sueño Profundo, un EP diseñado para el descanso que fusiona una base de sintetizadores y lluvia real, donde las cuerdas marcan el inicio de la desconexión.
Consolidando esta primera etapa, el artista lanzó Noche Profunda (Remastered). Esta versión definitiva del viaje nocturno destaca por la nitidez de cortes clave como Viaje Onírico. Tras asentar esta atmósfera, el proyecto se enfrentó a la catarsis con Reminiscencia, un disco que conceptualiza el ciclo de un recuerdo doloroso hasta alcanzar una paz sanadora definitiva.
Como consecuencia de este proceso de liberación, el sello anuncia la publicación de Reflejos de un Vals. Tras la experimentación y la sanación, este nuevo trabajo de 23 minutos asume el reto de adaptar la sonoridad acústica a la métrica del vals clásico. El álbum destaca por su pulcritud técnica, alcanzando su cénit en el corte 24 cuerdas de un Vals, donde la guitarra de 12 cuerdas toma el protagonismo para marcar el compás de esta nueva etapa vital.
«Toda la discografía es un recorrido. Con ‘Noche Profunda’ buscaba evocar nuestra atmósfera más mística; con ‘Reminiscencia’ necesitaba sanar a través del sonido. Ahora, ‘Reflejos de un Vals’ muestra un camino: una vez nos quitamos el peso de nuestro pasado, nos toca seguir adelante con los pasos bien marcados a ritmo de tres por cuatro», explica el autor.
Autogestión y rigor internacional
El valor añadido de la obra reside en su infraestructura técnica. Operando de forma independiente, el joven artista ha erigido un ecosistema de distribución sin precedentes. Su catálogo cuenta con la asignación de un código ISNI (International Standard Name Identifier) y un Panel de Información de Google verificado, demostrando que desde la periferia insular se puede producir y administrar un proyecto musical con el mismo rigor que las instituciones de la industria europea.
Foto: promocional





