Lamine Thior lleva toda una vida respondiendo a una pregunta aparentemente sencilla: ¿de dónde es? Nació en Senegal, llegó a España con apenas dos años, creció en Algeciras y pasó buena parte de su juventud en Ubrique. Sin embargo, todavía hay quien, después de escuchar la primera respuesta, insiste: sí, pero ¿de dónde eres de verdad?
De ahí sale buena parte del material de ‘Españul’, el espectáculo que el cómico y actor presenta el día 21 de octubre, a las 21:00 horas,en el Teatro Cruce de las Culturas del Cruce de Arinaga, dentro de la 39ª edición del Festival del Sur – Encuentro Teatral Tres Continentes que organiza el ayuntamiento de Agüimes con el patrocinio de la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario y el Gobierno de Canarias.
La función combina comedia, improvisación y conversación con el público en un recorrido que pasa por las relaciones intergeneracionales, el lenguaje, los gestos, ChatGPT, la RAE, el terraplanismo, las frases hechas y los significados que esconden algunas de las palabras que utilizamos cada día.
Pero detrás del humor hay una cuestión que atraviesa buena parte del trabajo de Thior: quién decide quién pertenece y quién continúa siendo considerado extranjero, aunque haya construido toda su vida aquí. “Yo me siento español, pero también tengo raíces senegalesas, y no creo que una identidad tenga que anular a la otra. A veces parece que para ser español tienes que superar una oposición que nadie ha convocado. Y, por supuesto, si eres negro, el examen es oral y te lo hacen cada vez que sales de casa”.
Mucho más que hablar de racismo
‘Españul’ habla de su madre, de las diferencias culturales, de parejas, de llegar a los treinta, de las expectativas familiares y de situaciones cotidianas en las que Thior descubre que una misma experiencia puede ser interpretada de forma distinta dependiendo de quién la cuente. El humorista rechaza precisamente que la vida de un artista negro tenga que quedar reducida siempre al racismo. “Cuando un cómico blanco habla de su familia, sus parejas o sus problemas, se entiende que está hablando de la vida. Cuando yo abordo exactamente esos mismos asuntos, con frecuencia se etiqueta inmediatamente como humor racial. “Los negros también nos enamoramos, tenemos problemas con nuestros padres, pagamos facturas y nos dejan en visto por WhatsApp. ¡Somos bastante completos!”, bromea. El racismo forma parte de su experiencia y también de su trabajo, pero Thior reivindica el derecho a no convertirlo en la única historia que pueda contar.
Ese planteamiento está muy presente en un espectáculo que parte de sus orígenes senegaleses y de su educación española para jugar con los contrastes, los prejuicios y esas etiquetas con las que intentamos ordenar a los demás. “Puedes conocer todas las canciones de Estopa y saber perfectamente cuándo se come una tortilla de patatas, pero si eres negro siempre habrá alguien que te pregunte de dónde eres realmente. España “no tiene una sola cara, un solo acento ni una sola historia”.
Cuando las palabras dejan de ser inocentes
El lenguaje ocupa precisamente un lugar importante en ‘Españul’. Thior juega con expresiones, significantes y significados para mostrar hasta qué punto las palabras que utilizamos pueden arrastrar ideas y prejuicios que pocas veces nos detenemos a analizar. El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia registró en agosto 101.025 contenidos reportables de discurso de odio y narrativas discriminatorias en redes sociales, un 76% más que en julio. El 39% de los contenidos analizados estaba relacionado con los cruces fronterizos registrados en Ceuta a finales de julio.
“Lo que ocurre en las redes no se queda dentro de una pantalla. Los mensajes terminan llegando a los bares, las conversaciones familiares o los lugares de trabajo, y determinados discursos que hace unos años habrían generado rechazo comienzan a escucharse con mayor naturalidad. El lenguaje importa muchísimo, porque es la antesala de cómo tratamos a las personas”, sostiene. Por eso defiende también la capacidad del humor para desmontar prejuicios sin necesidad de dar lecciones: una broma puede conseguir que alguien reconozca lo absurdo de una idea que llevaba años repitiendo sin detenerse a pensar en ella. “Cuando palabras que presentan a las personas migrantes como una amenaza se repiten desde espacios públicos, el riesgo es que desaparezcan las historias individuales detrás de ellas. Dejamos de hablar de personas y empezamos a hablar de amenazas”.
Actor, cómico, guionista y presentador, Thior comenzó su carrera en el stand-up en 2018. En los últimos años ha colaborado con ‘El Intermedio’, participa en ‘Al cielo con ella’ y presenta junto a Asaari Bibang y Frank T el pódcast ‘No hay negros en el Tíbet’. También ha trabajado como actor en ‘La ley del mar’ y en la serie ‘Olivia’. En 2024 fue distinguido como Persona del Año por el Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiovisuales.
Presentar Españul en un encuentro que desde hace casi cuatro décadas utiliza las artes escénicas para establecer puentes entre África, América y Europa tiene para él un significado especial. El Festival del Sur es actualmente el festival de artes escénicas más veterano de Canarias y mantiene precisamente el intercambio cultural y el diálogo entre continentes entre sus principales señas de identidad. “Mi propia historia está atravesada por distintas culturas, lugares y maneras de entender la identidad”, señala Thior. “Por eso este festival es uno de esos lugares en los que Españul adquiere todavía más sentido. La cultura tiene una capacidad extraordinaria para acercar realidades que muchas veces se presentan como incompatibles”
Y si ese acercamiento llega acompañado de carcajadas, mucho mejor. “Reírnos juntos también es una forma de descubrir que tenemos muchas más cosas en común de las que pensamos”.
Ese será también el principal objetivo de la función del miércoles: que el público se ría. Mucho. Thior no pretende transformar en una hora y pico la manera de pensar de quien ocupe una butaca, pero sí le gustaría dejar alguna pregunta dando vueltas después del espectáculo. “Detrás de las etiquetas siempre hay personas. Las diferencias pueden provocar curiosidad, aprendizaje e incluso humor, pero nunca deberían servir para decidir que unas personas pertenecen más que otras.”





