Crítica de nuestro compañero Adrián Gómez sobre el concierto de Sting 3.0, realizado el pasado día 10 de julio en el Anexo del Palmetum santacrucero
En pleno verano del mundial, con la explanada del Palmetum llena hasta los topes, y las pantallas proyectando el España – Bélgica y con el resultado esperado, suena el pitido final en las pantallas, acompañado por los primeros acordes de Message in a Bottle, con el siempre leal Dominic Miller a las seis cuerdas.
Un fibrado Gordon Summer al bajo aparece en el escenario, con el batería de Mumford and Sons (Chris Maas) a las baquetas ¿Un corte de mangas al reciente litigio con los ex miembros de The Police? Lo cierto es que el formato power trío, el nombre del tour (Sting 3.0), y el desglose del cancionero policiaco (Every Little Thing She Does is Magic, Driven To Tears o una improvisada Can’t Stand Losing You) da que pensar.
I Wrote a Song, la segunda en caer, es una delicia rockera, que atempla la excitación del inicio, y la victoria de la selección, para volver a las nubes con unas coreadas Englishman in New York o If I ever lose my faith in you. Volvemos a tener separación elitista (¿Es éste el futuro del Stadium Rock?) con zonas vip, con una mísera valla, para un parde asientos a al izquierda.
La misma jugada de la anterior visita del aguijón a tierras chicharreras, ya comentada en otra publicación por un servidor con verdadera indignación. En fín, vamos a lo que importa.Tiempo para la calma con Fields of Gold o Never Coming Home. Mad about You vuelve a demostrar el rodado engranaje de la banda, improvisando en temas con constante intervencion del público. Wrapped Around Your Finger es un nuevo viaje nostálgico al Sinchronicity, para dar paso a nuestro protagonista sentado y armado sólo con las cuatro cuerdas para afrontar A Thousand Miles.
Tras la Jam loca de CSTLY, interpretación de una bellísima y aplaudidisima Shape Of My Heart, sin duda, uno de los momentos de la noche. Brand New Day, la arábiga Desert Rose, y el himno coreable So Lonely, afrontan el tramo final, clausurado por el clásico » stalker song2 por excelencia, la magnífica Every Breath You Take. En éstos tiempos de cristal, casi censurada. ¿Obsesión tras una ruptura?. Quién no la ha vivido?. Aplausos y despedida.
Vuelven con una contundente Roxanne, desatando la histeria, para dejar al septuagenario rockero armado con una acústica para una sentida Fragile ¿Quién da más?
Una velada histórica por varias razones, pero la principal es la musical. Esperamos la tercera ya que la vencida la tuvimos.
I’ll Be Watching You….





