The Molotovs en el Aguere, Incendiarios y anfetamínicos, lo de los hermanos Cartlidge está fuera de toda clasificación. Lo comprobamos el pasado 5 de junio en el club de La Laguna. Entraron a matar con Daydreaming, y era como si nos teleportaran a Londres en 1977. No es ninguna sorpresa que gente cómo Paul Weller, o lo que queda de Blondie o Sex Pistols, se deshagan en alabanzas. Geraldine es un disparo en la frente, donde Issey (lo más sensual y rítmico que se ha visto a las cuatro cuerdas desde los tiempos de Suzy Quatro o Tina Weymouth) se contonea de un lado al otro del escenario, acentuando una puesta en escena brutal. Caen Wasting my Time y el hit Today’s gonna be our day.
Y así fue: este era nuestro día, pero no estábamos perdiendo el tiempo, de ninguna manera. No hay respiro, y el trío sigue escupiendo metralla como You, Come on Now o Pop Star. Pura energía, donde se entremezcla punk, modsound y todo el feeling new wave que cabe en la coctelera.

The Molotov en el Aguere, juventud divino tesoro
Las letras de Mathew dan en el clavo, y aquello es una sucesión de pildorazos, hasta llegar a dos poderosos himnos: Johnny don’t be Scared y Rhythm of yourself. ¿Quién dijo que no había relevo en el Rock and Roll?
Definitivamente no han desperdiciado su juventud (Wasted on Youth, es el título de su álbum debut) Un tema como New Flash haría arder la casita del Conejito Malo, para desespero de reggaetontos varios. Nos quedamos con el cover de Bowie, una intensa y furiosa Suffragette City, que nos dirige a la recta final. No Time to Talk, efectivamente.
Y casi tiene razón con Everything By Friday, pero aun nos entregan My Sweet, Sweet Girl, para dos pepinazos más; Get A Life, tonada que abre el disco, y la popular More More More. Así nos quedamos, pidiendo más, pues no hubo bises. Quée más da si lo dieron ttodo? Afuera nos encontramos con la voz cantante, felicitándolo, ambos con hambre y con prisas.
Juventud, divino tesoro. Uno de los bolazos del año, sin duda
Texto y fotos: Adrián Gómez





