Si ha quedado ya una cosa clara es que La Jvnta no piensan evadir los temas candentes, aquellos que tocan de manera directa a la gente que tienen alrededor. Así, «Me hicieron irme» llega hoy como un himno a la juventud de esa generación perdida, conformada por mileniales y gen-z que han tenido que irse al extranjero para poder sobrevivir.
Mucha gente emigra, cansada de perder la batalla contra la realidad, y ese exilio económico forzado les separa durante años de sus seres queridos, de su tierra. Y claro, La Jvnta visualizan esto como un paralelismo del viaje de aquella miliciana que cruzó los Pirineos tras perder la Guerra Civil, o quizás volvió para echarse al monte tras una larga ausencia
A nivel sonoro, en La Jvnta tampoco se cortan. En «Nomeolvides» y «La hoz» rugían polirritmias africanas, crooning o violines country, en «Nunca pasó» flotaba la psicodelia sobre pulso post-punk, con estribillo entre lo sefardí y lo árabe, y en «Me hicieron irme» suenan melodías sinfónicas pasadas por un tamiz indio, hay énfasis en la base rítmica y las guitarras oscilan entre lo cubano y lo yanki.
Este nuevo disco – que será editado pronto por Calaverita Records – dicen en La Jvnta que «suena a groove y rumba». Y para alcanzar tal grado de delicia acústica han contado con la producción de Miguel Otero, conocido por su trabajo para bandas como Perrate y ZA!, Lezón & Limousin o Quentin Gas & Los Zíngaros, quien lo ha grabado entre los estudios Happy Place (Sevilla) y Nada Nuevo (Cádiz).
Ojo, aunque La Jvnta no es un grupo recién nacido (más bien al contrario) recientemente se volvieron a presentar en sociedad en forma de cuarteto y con violinista al frente, operando desde la capital andaluza. Con esta nueva formación y la (santa) misión de parir «canciones de amor y revolución» afrontarán una extensa gira para presentar su LP por salas de toda la península. ¿Les acompañamos?
La fotografía es de Julia Sanchís @jurzsanchis





