El guitarrista y compositor Max Light, radicado en Brooklyn, explora la pérdida de la memoria y de la propia identidad a través de Unlearning, su nuevo álbum, complejo y de gran profundidad emocional.
La vida, en esencia, puede entenderse como un proceso continuo de aprendizaje —una acumulación de conocimientos y (cabe esperar) de sabiduría— que abarca desde el nacimiento hasta la muerte. El «desaprendizaje» es una perspectiva mucho más misteriosa: a veces trágica, y otras, un componente vital de la evolución personal.
En su nuevo álbum, Unlearning —una obra audaz, compleja y profundamente conmovedora—, el aclamado guitarrista y compositor Max Light explora esta idea desde una variedad de perspectivas sorprendentes, que resultan a la vez profundamente personales y conceptualmente rigurosas. Para este proyecto, el más emotivo y musicalmente desafiante de su carrera hasta la fecha, Light cuenta con una banda estelar formada por amigos cercanos y colaboradores habituales: el pianista Julian Shore, el bajista Walter Stinson y el baterista Steven Crammer, a quienes se suma en cuatro temas el saxofonista soprano y stritch Caleb Wheeler Curtis.
Unlearning surgió al presenciar cómo se desvanecían los recuerdos de un ser querido; sin embargo, a través de ese viaje desgarrador, Light descubrió que incluso las experiencias más oscuras y los desafíos más formidables de la vida pueden dar lugar a momentos de iluminación y transformación. El guitarrista comenzó a idear los temas musicales que vertebran el álbum mientras tocaba para su padre en el centro de atención especializada donde este reside, en las etapas avanzadas de su lucha contra el alzhéimer.
«En cierto sentido, la idea de Unlearning ofrece una perspectiva distinta sobre el proceso de perder la memoria y el sentido de identidad», explica Light. «Al mismo tiempo, mi padre era un hombre complejo y no siempre fue el padre más presente. Sin embargo, a medida que fui creciendo, cambió su actitud y se convirtió en un pilar fundamental de apoyo y positividad en mi vida. Así pues, Unlearning también adquirió matices relacionados con dejar atrás un pasado compartido en aras de un futuro más luminoso».
Light, creador desde hace tiempo de una música sumamente ingeniosa y compleja —concebida como arte en sí mismo—, sabía que este repertorio exigía músicos capaces no solo de afrontar las considerables dificultades técnicas de sus composiciones, sino también de conectar profundamente con las emociones personales que laten en el corazón de la música. «Es una banda formada no solo por mis músicos favoritos, sino también por mis amigos más íntimos», comenta Light sobre el grupo, que se reunió por primera vez en el estudio para grabar su álbum de 2024, Chaotic Neutral, y que actúa habitualmente en el Bar Bayeux de Brooklyn.
«Tocamos juntos constantemente, tanto en Brooklyn como en giras, lo que nos ha permitido interpretar esta música con frecuencia y consolidar nuestra identidad como banda. Además, todos conocían a mi padre, ya que asistía con regularidad a nuestros conciertos. Todos recuerdan las últimas conversaciones que mantuvieron con él, y eso hizo que todo fuera realmente especial».
Foto: Livia Blanc





